Valorar lo que tenemos

28 Marzo, 2012

Desde la comunidad portuaria no podemos asistir impasibles ante el permanente acoso contra el puerto, su actividad y su futuro. Las empresas y los trabajadores que dependemos del puerto para el desarrollo de nuestro trabajo observamos con asombro que nuestro ámbito de trabajo, es decir, el Puerto, se ha convertido en el terreno a conquistar, mientras se niega toda alternativa a nuestro futuro. Estas actuaciones responden a una estrategia liquidacionista que quiere anular, mediante mensajes populistas, no solo las alternativas futuras de la actividad portuaria, sino también su actual marco de actuación.

El Puerto de Pasaia se caracteriza por ser un puerto que mueve mercancía general, entre las que destacan los productos siderúrgicos, además es el primer puerto del estado en eficiencia en la gestión de vehículos, entre los que destacan las marcas Opel y Mercedes. Igualmente, es relevante la gestión de chatarra, pasta de papel, cereales y otras materias primas. Dichas materias primas alimentan a la importante industria siderúrgica guipuzcoana que cuenta con cuatro plantas principales pertenecientes al grupo Arcelor-Mittal (Olaberria, Zumárraga, Bergara) y al grupo Gallardo (Azpeitia), que suman 2.000 empleos directos y 3.000 inducidos. Igualmente la industria papelera con más de 1.000 empleos en varias plantas y 1.500 inducidos, depende, en gran medida, del puerto.

El desplazamiento de los centros de gravedad de producción y consumo que se ha producido en Europa y en el mundo en los últimos años, ha provocado que los costes de transporte y gestión logística hayan cobrado un especial protagonismo en los escandallos de costes de producción de todos los sectores industriales. Según los datos que manejan las acerías guipuzcoanas, en el caso de no contar para sus operaciones con el Puerto de Pasaia y tener que realizar sus transportes por otros puertos, el coste de transporte de material siderúrgico (materia prima y producto acabado) se encarecería un mínimo de 5 o 6 euros por tonelada, lo que supondría una fuerte pérdida de competitividad que colocaría en una posición insostenible a las plantas guipuzcoanas en el escenario internacional. No hay que olvidar que el núcleo de toma de decisiones respecto a la actividad, crecimiento o desaparición de este tipo de plantas industriales, depende de factores económicos y se adopta a escala mundial y Euskadi se encuentra en la periferia de esos centros de decisión.

Los costes, en términos de pérdida de empleo, debilitamiento de la capacidad de generación de riqueza y desequilibrio territorial derivados de la muerte paulatina del puerto de Pasaia y consecuente desaparición, serían insoportables para el territorio de Gipuzkoa, que vería seriamente condicionada su viabilidad económica y en consecuencia, sus prestaciones sociales y la calidad de vida de sus ciudadanos.

Nos referimos aquí a los llamados “Costes del No Puerto”, es decir, qué pasaría en Gipuzkoa en el caso de que, como algunos pretenden, el puerto de Pasaia entrara en una deriva liquidacionista abocada a su desaparición. Pues bien, los ciudadanos deben conocer que la realidad es que la estructura institucional y competencial de nuestro país, articula un sistema que tiene carácter territorial, en el que las haciendas forales, es decir, los ingresos obtenidos en cada territorio por sus respectivas haciendas, determinan la capacidad de gasto e inversión en sus territorios. Nadie nos va a sacar las castañas del fuego, si no hay actividad económica no hay ingresos y si no hay ingresos no hay inversiones ni servicios, o cuando menos, estos se resienten gravemente.

El equilibrio territorial y social requiere equilibrio económico y de generación de riqueza. Sin puerto, se condena a Gipuzkoa a tener una economía de segunda y deja sin salida al mar a Nafarroa y el eje del Ebro, además, supone un empobrecimiento de la estructura económica desde su base, porque un puerto es tractor de comercio y da posibilidades de transformación de las mercancías que pasan por él.

Resulta, cuando menos curioso, comprobar que los grupos antisistema encuentran extraños y sospechosos apoyos en ciertos lobbys económicos empeñados en conseguir concentraciones de actividad o monopolios antieconómicos desestructurantes del territorio. Es difícilmente explicable, por ejemplo, porqué los argumentos y campañas que se utilizan contra la construcción del puerto exterior solo son de aplicación en Gipuzkoa.

Gipuzkoa, sus instituciones, sus ciudadanos, no pueden permitir que nuestro territorio se convierta en un balneario, por ello necesitamos generar actividad, riqueza y en consecuencia recursos para mantener el nivel de vida de sus ciudadanos, sus prestaciones sociales y sus servicios públicos. Dejar Gipuzkoa sin puerto, significa, menor actividad económica, pérdida de empleo, menor generación de recursos y, en general, un empobrecimiento cierto del territorio que ahondará en un creciente desequilibrio territorial. Además, la liquidación del puerto es una actuación irreversible. Se podrá liquidar el puerto, pero no lo podremos volver a poner en marcha. Ciertamente, sólo valoramos lo que tenemos cuando lo perdemos y Gipuzkoa y sus ciudadanos no se pueden permitir el lujo de perder su puerto.

Joseba Etxeberria Muguruza

Coordinador General de GIPORT (Asociación de Usuarios del Puerto de Pasaia)

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